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Florencio Sánchez viaja en colectivo

Cada país tiene un puñado de autores que lo representan. Junto a Horacio Quiroga -del que leíste, seguSánchez recorre Montevideoramente, Cuentos de la selva-, José Enrique Rodó, Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Florencio Sánchez, el autor de M`hijo el dotor, compone el parnaso de escritores de la otra orilla.

Algunos de ellos fueron elegidos para recorrer la ciudad de Montevideo bajo el eslogan “Es Uruguay” y, así, fortalecer la identidad nacional.

En 2010, al cumplirse cien años de su muerte, Florencio Sánchez fue homenajeado profusamente en la otra orilla. Además de organizar eventos con su nombre, poner en escena sus obras y rescatar aspectos de su vida a través de muestras fotográficas y documentales, Sánchez también paseó en colectivo por la pequeña y bonita ciudad de Montevideo.

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Material sobre M’hijo el dotor

Desde esta página también podés descargarte las preguntas sobre M’hijo el dotor. Para que no te pierdas en la marea de Internet, aquí van algunas páginas interesantes:

Escuela Digital, de Uruguay; y Biblioteca Cervantes, de España. En los botones del menú ubicado a la izquierda de la página, tenés más opciones para conocer al autor, su obra y las opiniones de especialistas. No dejes de leer el artículo que habla sobre los dramas rurales, en el que se inscribe, obviamente, la obra que estudiamos. Va un fragmento para tentarte:

“En M’hijo el dotor se oponen dos mentalidades, representadas por el padre, don Olegario, y su hijo Julio y, entre ellos, la joven Jesusa, ahijada del primero y novia del segundo. El enfrentamiento generacional ya se trató décadas antes en la célebre novela de Turgéniev, Padres e hijos (1862) que resuelve el dilema mediante dos variantes: Arkadij que vuelve finalmente al lado de los padres y Bazarov, que muere solitario, sin renunciar a sus ideas «nihilistas», léase revolucionarias. La acción del drama se ubica en Uruguay, en «una estancia» (actos I y III) y en Montevideo (II). El padre, don Olegario, es un hacendado apegado a las tradiciones y con una ética rígida. Exige de su hijo respeto hacia su persona y hacia su ahijada igual que parsimonia con el patrimonio familiar. Por el contrario, para Julio todo son convencionalismos, incluida la exigencia de que un joven que dejó embarazada a una muchacha (precisamente Jesusa) debe contraer matrimonio con ella, aun cuando no la ame ya. El conflicto se expresa simultáneamente en varios niveles: en el espacial, como oposición entre campo y ciudad; en el biológico, entre dos generaciones y en el psicológico, entre dos mentalidades: una aferrada al pasado, la otra, moderna, que pretende destruir los convencionalismos y que pone su propia libertad por delante de las responsabilidades sociales. Posiblemente habrá que relacionar las nuevas ideas, todavía vagas en Julio, con la situación del Uruguay del momento: ese año llegó a la presidencia Batlle y Ordóñez, gran reformador que introdujo el voto secreto y la representación proporcional, aprobó nuevas leyes laborales y sindicales, etc. La actitud de Julio podría inspirarse en esa efervescencia renovadora. Sin embargo, en M’hijo el dotor, igual que en La Gringa, el conflicto se soluciona de forma romántica: la mujer (Jesusa o Victoria), como mediadora, supera con su amor los opuestos enfrentados en los hombres.”

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M`hijo el dotor

Ingresá a esta página para poder descargar el libro de Florencio Sánchez, M’hijo el dotor.

Hacé clic sobre el nombre del libro y comenzá a disfrutar de esta obra de teatro que trata sobre la relación entre padres e hijos. Ahora sí, leé M’hijo el dotor.

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