Archivo de la etiqueta: aventuras

El ciclista solitario

Según nos cuenta Watson, Sherlock Holmes fue un hombre activísimo desde 1894 hasta 1901, ambos inclusive. En su brillante trayectoria como maestro de detectives, conoció muchos éxitos soprendentes y también algunos fracasos inevitables. Como en la realidad cotidiana, no existe proporción exacta entre la dificultad y el esfuerzo exigido por los diferentes casos y los resultados obtenidos. Algunos de ellos, de fácil resolución, colaboraron sobremanera a acrecentar la fama de Holmes por la importancia de los personajes en ellos implicados. Otros, en cambio, que supusieron un gran esfuerzo para el detective, ni siquiera fueron conocidos. En algunos, por no dañar a inocentes que se vieron implicados sin tener culpa alguna, y en otros, por salvaguardar la seguridad nacional y el honor del Imperio.

La magnitud y la importancia del Imperio británico ayudó sobremanera a la creación de grandes fortunas, en circunstancias no siempre demasiado claras, por parte de valientes y aventureros peronajes que alcanzaban la riqueza a costa de grandes sacrificios y con riesgo de sus vidas. Sherlock Holmes, a lo largo de su carrera, tuvo que resolver muchos casos en los que la codicia y la venganza se convertían en potentes motores de desgracia y muerte.

La codicia es la causa de la desgracia de la señorita Violet Smith, la ciclista solitaria de Charlington -como la describe Watson- que se verá involucrada en un asunto muy desagradable.

El relato comienza con la visita a Baker Street de la deliciosa señorita Smith, a la que Watson describe como “alta, esbelta y magnífica”. La joven ha obtenido un empleo, sospechosamente bien pagado, como profesora de música en Farnham, en el límite del condado de Surrey, tras la aparición de unos extraños personajes. Lo que en principio parece la maniobra de un grupo de desalmados interesados en los encantos evidentes de la bella señorita Smith, resultará ser la lucha por conseguir la cuantiosa fortuna de Ralph Smith, tío de Violet. Holmes resuelve brillantemente el caso. Los malvados reciben su castigo y la dulce Violet conseguirá la felicidad junto a su pretendiente, el ingeniero Cyril Morton. “Collier’s” publicó el relato en diciembre de 1903, y “The Strand”, en enero de 1904.

Leé la historia completa en formato PDF haciendo click en El ciclista solitario. Una vez abierto el archivo, podés pulsar sobre el ícono del disquete para guardarlo donde quieras. O bien, imprimirlo para leerlo donde más te guste.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo 3er. Año, Sherlock Holmes

La casa deshabitada

El doctor Watson sitúa la acción de esta aventura en abril de 1894, aunque él escribe el relato casi diez años después, una vez que Holmes le autoriza a revelar el secreto.

En la primavera de 1894, la ciudad de Londres está conmocionada por el misterioso asesinato del ilustre Ronal Adair, segundo hijo del conde de Maynooth. El doctor Watson ha perdido a su querida esposa, y ha trasladado su consulta a Kensington. La muerte de Adair y la ineficacia de Scotland Yard hacen que Watson añore la presencia de Sherlock Holmes e intente, sin demasiado éxito, emular sus métodos.

De pronto, la situación da un giro inesperado. Un extraño anciano, con el que Watson ha tenido un encontronazo frente a la casa de los Adair, acude a su domicilio. Tras presentarse como un librero vecino, en un descuido de Watson, se quita el disfraz, y ante el perplejo Watson aparece el mismísimo Sherlock Holmes. El doctor sufre el primer desmayo de su vida, incapaz de comprender lo que sucede ante sus ojos. Holmes, una vez más, desentrañará el misterio que rodea el crimen y encarcelará al culpable, un lugarteniente del fallecido profesor Moriarty, que desea vengarse de Holmes por haber acabado con su maestro y su organización criminal. En la investigación jugará un papel primordial un truco por el que, mediante un busto suyo colocado en una ventana del 221-B de Baker Street, se hace creer al asesino que tras la cortina se encuentra el mismo Holmes.

El mayor interés de esta aventura reside en la explicación que Holmes da a Watson sobre el motivo de fingir su desaparición en mayo de 1891. De este modo nos enteramos de que hizo creer a todos en su muerte para poder actuar con mayor liberta contra los secuaces de Moriarty, y acabar así definitivamente con su peligrosa banda criminal. Según Holmes, sólo su hermano Mycroft estaba al corriente de ello, aunque luego conoceremos que también el malvado coronel Moran lo sabía, ya que había sido testigo presencial del enfrentamiento de Holmes con Moriarty en las cataratas de Reichenbach.

Como biógrafo oficial de Sherlock Holmes, Watson narra las peripecias vividas por el detective durante el tiempo en que todos le daban por muerto. El relato de Watson contiene algunas inexactitudes, como la de denomiar Dalai Llama al Dalai Lama, confundiendo su nombre con el del pacífico animal que habita en los Andes. Además, cuenta una imposible entrevista de Holmes con el califa de Kartum, que realmente había abandonado el país en 1885, seis años antes de la desaparición de Holmes en Reichenbach. Los errores de Watson hacen que los expertos mantengan una gran precaución sobre esta época de la vida de Sherlock Holmes. Edgar Smith publicó un artículo en “The Baker Street Journal” en el que dice que sobre este relato hay una niebla más espesa que la que jamás hayan conocido las calles de Londres.

Leé la historia completa en formato PDF haciendo click en La casa deshabitada, traducida, también, como La casa deshabitada. Una vez abierto el archivo, podés pulsar sobre el ícono del disquete para guardarlo donde quieras. O bien, imprimirlo para leerlo donde más te guste.

Deja un comentario

Archivado bajo 3er. Año, Sherlock Holmes

Los bailarines

Holmes y Watson reciben la visita de Hilton Cubitt, un hidalgo campesino al que Watson describe con estas palabras: “Alto, rubicundo, completamente afeitado, cuyos claros ojos y colorados carrillos pregonaban que su poseedor vivía lejos de las nieblas de Baker Street.” El “smog” o niebla londinense era una desagradable característica de la capital inglesa, producto de las chimeneas domésticas de carbón. Tras la prohibición de éstas, la niebla desapareció de Londres.

Durante su visita, Cubitt expresa su preocupación por el estado de su joven esposa, muy alterada tras la recepción de unos extraños jeroglíficos en su residencia Riding Thorpe Manor, de Norfolk. El misterio que rodea el pasado de su esposa, y que él se comprometió a respetar, entorpece la aclaración del nerviosismo y la inquietud de la señora Cubitt. Holmes tranquiliza a Hilton Cubitt y le promete su ayuda una vez termine un caso delicado que está resolviendo. Desgraciadamente, cuando corre en ayuda de Cubitt, alarmado por el significado de los jeroglíficos una vez desentrañados, se encuentra con que Cubitt ha muerto y su esposa está gravemente herida tras un intento de suicidio. Gracias a la ayuda de Wilson Hargreave, de la policía de Nueva York, Holmes logrará descubrir el pasado de Elsie Patrick, la joven señora de Cubitt, y detener al malvado Abe Slaney, el más peligroso de Chicago, causante de la muerte del pobre Hilton Cubitt. La pena de muerte conmutada por la de trabajos forzados será el merecido castigo para el malvado Slaney.

Watson sitúa el relato al año siguiente de las fiestas del jubileo, o sea, en 1899, con el inicio de la guerra de los bóers y el país convulsionado por el paro y la pobreza. Pero nada de eso se trasluce en las aventuras del detective del 221-B de Baker Street, que sigue imperturbable con sus complicados casos y sus extraños experimentos de química.

Leé la historia completa en formato PDF haciendo click en Los bailarines, conocida, también, como Los muñecos danzantes. Una vez abierto el archivo, podés pulsar sobre el ícono del disquete para guardarlo donde quieras. O bien, imprimirlo para leerlo donde más te guste.

Deja un comentario

Archivado bajo 3er. Año, Sherlock Holmes

La granja Abbey

Una fría mañana de invierno de 1897, Holmes recibe una carta del inspector Stanley Hopkins desde la granja Abbey, en Marsham, Kent, solicitando su ayuda para desvelar el misterioso asesinato de Sir Eustace Brackenstall. De camino hacia el lugar de los hechos, Holmes reprocha a Watson la falta de interés científico de sus relatos y da a entender, por primera vez, su intención de retirarse al campo para escribirlos personalmente.

A su llegada a la granja Abbey se encuentran con Lady Brackenstall, una mujer de una extraordinaria belleza e ideas avanzadas. A través de ella, Conan Doyle ataca la anticuada e injusta ley del divorcio inglesa: “Les aseguro que esas monstruosas leyes de ustedes serán la maldición del país. Dios no permitirá que perdure semejante maldad.”

Lo que en principio parece obra de una banda de salteadores de casas, resultará ser consecuencia de la necesaria defensa de la bella Lady Brackenstall por parte de un pretendiente suyo, acción en la que resultará muerto el abominable Sir Eustace, un hombre violento y muy cruel.

Holmes, una vez más, dejará libre al culpable Jack Crocker, añadiendo: “Prefiero engañar a la justicia de Inglaterra que a mi propia conciencia.” Con la ayuda de Watson, Sherlock Holmes montará un simulacro de juicio en Baker Street, del que saldrá la siguiente sentencia: “Vox populi, Vox Dei. Está usted absuelto, capitán Crocker.”

Leé la historia completa en formato PDF haciendo click en La granja Abbey. Una vez abierto el archivo, podés pulsar sobre el ícono del disquete para guardarlo donde quieras. O bien, imprimirlo para leerlo donde más te guste.

Deja un comentario

Archivado bajo 3er. Año, Sherlock Holmes

Los lentes de oro

En una tempestuosa y desapacible noche de noviembre de 1894, se presenta en Baker Street el inspector Hopkins de Scotland Yard. El joven policía está realmente desorientado por la extraña muerte del joven Willoughby Smith.

El episodio tuvo lugar en Yoxley Old Place, en Kent, a catorce kilómetros de Chatham. La casa alquilada por el profesor Coram era un remanso de paz, donde el profesor se dedicaba a trabajar con la sola compañía del servicio y de su joven secretaio, el malogrado Willoughby Smith. De pronto, un día, tras oír “un alarido desatinado y bronco”, la doncella encuentra al secretario agonizando. Solamente existen dos pistas: la frase de Willoughby antes de morir “El profesor…; fue ella”, y las gafas de oro que aferraba en su mano. No hay rastro del asesino, no existe ningún móvil aparente y el inspector Hopkins no encuentra ninguna solución.

Sherlock Holmes descubrirá la verdadera personalidad del profesor Coram, y una vez más será el pasado de éste el que le pedirá cuentas y vengará su infamia. Sin embargo, la cobardía del profesor ha causado la muerte de dos inocentes. La intervención de Holmes logrará, por lo menos, que las dos muertes no sean inútiles.

Leé la historia completa en formato PDF haciendo click en Los lentes de oro. Una vez abierto el archivo, podés pulsar sobre el ícono del disquete para guardarlo donde quieras. O bien, imprimirlo para leerlo donde más te guste.

Deja un comentario

Archivado bajo 3er. Año, Sherlock Holmes